Claudia y Camila Torres, ‘Mishmashladies’, son «coaches» en cambio de hábitos y hoy nos hablan sobre el impacto que tiene el estrés en nuestra salud.
Hoy en día y cada vez con mayor frecuencia, usamos la palabra estrés para referirnos a cualquier sentimiento de tensión física o emocional cuando enfrentamos situaciones o pensamientos que nos hagan sentir nervios, frustración o furia. Se ha hablado incluso de que el estrés es una enfermedad causada por el estilo de vida que llevamos dentro de un contexto cada vez más complicado.
Todo el tiempo estamos expuestos a este tipo de situaciones y condiciones que repercuten de manera negativa sobre nuestra salud. Sin embargo, las decisiones que tomamos respecto a nuestra alimentación, la actividad física que llevamos, cómo dormimos y en general todo lo que hacemos, puede influir en que empecemos a sufrir de estrés.
Desde la óptica fisiológica, el estrés es la reacción de nuestro organismo en la que actúan diversos mecanismos de defensa para hacerle frente a todas esas situaciones que pueden ser tomadas como amenazas o de alta exigencia. Es una respuesta natural e indispensable para la supervivencia de los seres vivos, pero cuando esa respuesta, por más natural que sea, se da en exceso, puede también ser causa de tensión e inflamación en nuestro organismo y reflejarse como una enfermedad.
A pesar de que se habla mucho del tema y que se sabe el gran daño que causa, muchos no conocen las consecuencias reales en la salud general de las personas. El estrés, sea cual sea su origen, debe ser controlado y manejado para evitar complicaciones como: dolor de cabeza, tensión o dolor muscular, dolor en el pecho, fatiga, cambio en el deseo sexual, problemas en la digestión (diarrea o estreñimiento), problemas de sueño, ansiedad, falta de enfoque, desmotivación, inquietud, irritabilidad, enojo, tristeza, depresión y sentirse abrumado.
Cuando llegamos a enfrentar estas situaciones nuestro comportamiento se afecta y será más fácil caer en acciones que afectan nuestros buenos hábitos y aún más nuestro estado de salud. Algunos de estos comportamientos que se pueden presentar y que debemos evitar son: desórdenes alimenticios (Alto o bajo consumo de alimentos), ataques de ira, drogadicción, alcoholismo, tabaquismo, aislamiento social y sedentarismo.
Te compartimos algunas estrategias para poder controlarlo:
1. Identifica las situaciones que te alteran o inquietan y que hacen que tengas cambios en tu salud física, mental y en tus comportamientos. Una vez identificados puedes darles un manejo adecuado como restarles importancia. Por ejemplo, si sabes que tus amigos hablan de política y eso te molesta, aléjate, ve a dar una vuelta o intenta cambiar el tema.
2. Acepta que no todo se puede cambiar. Muchas situaciones de nuestra vida son como son y no hay forma de modificarlas. Entender este principio, soltarlo y aceptarlo ayuda a evitar la ansiedad y la frustración.
3. Intenta no esconder el estrés con comportamientos nocivos para tu salud. Generalmente cuando estamos estresados buscamos alivio en el consumo bebidas alcohólicas, fumar, usar drogas, comer en exceso o no comer, dormir mucho o nada. En un principio puede que estos comportamientos den alivio, sin embargo, pasado un tiempo, pueden empeorar la situación.
4. Realizar actividad física como un hábito diario es de las mejores maneras de combatir el estrés. Cuando haces ejercicio tu cerebro libera las llamadas “hormonas de la felicidad” —endorfinas, serotonina y dopamina— y, no solo eso, te ayuda a descargar energía reprimida. Escoge el ejercicio que más te guste, lo importante es que lo disfrutes y lo realices con regularidad para que funcione.
5. Haz cosas que realmente disfrutes. Busca actividades que te llenen de alegría como estar con familiares y amigos, desarrollar un pasatiempo, viajar, leer, etc.
6. Procura descansar lo necesario para que tu organismo se recupere. Aunque no lo creas, el sueño es el hábito más importante. Duerme de 7 a 9 horas diarias.
7. Aliméntate de manera saludable. Procura que tu dieta esté llena de todos los nutrientes necesarios para tu organismo. ¿Sabías que hay alimentos que te ayudan a mejorar el estado de ánimo? Incluye banano, avena, arándanos, yuca, pistachos, naranjas, chocolate, garbanzos, piña, matcha, adaptógenos —ya te contaremos más sobre estos alimentos—, entre muchos otros. Estos te ayudan a liberar esas “hormonas de la felicidad” y a regular tu organismo.
Todos sentimos estrés en algún momento, lo importante es saber que no es algo constante ni definitivo y que hay muchas maneras de combatirlo. Como dice Mark Black: “A veces lo más productivo que puedes hacer es relajarte”.